viernes, 19 de enero de 2018



 El ensayo sobre Sarmiento y los Estados Unidos fue escrito hace más de diez años y podía leerse en la página del Proyecto Sarmiento. Hace ya tiempo que esa página ha desaparecido y por eso lo vuelvo a publicar acá tal como estaba originalmente.
              




Sarmiento y los Estados Unidos de Horace Mann.

                                       Por:  Alejandro E. Giarrizzo.



El año 1845 fue uno de una actividad intensísima para Sarmiento. Entre los meses de mayo y julio aparece en el diario El Progreso de Santiago, que él mismo  había fundado algunos meses antes, “Civilización y Barbarie, Vida de Juan Facundo Quiroga”. Es también el año en que el gobierno de Rosas inicia un movimiento diplomático para presionar a las autoridades chilenas con el objeto de silenciar al exilado argentino, pretendiendo incluso que se lo extradite .

Bajo estas circunstancias, a las que se sumaban otros problemas suscitados por envidias y resentimientos que habían surgido entre algunos chilenos, preocupados por la trascendencia cada vez más evidente del sanjuanino, el ministro Montt, admirador y amigo personal de Sarmiento, acelera los trámites para que inicie el viaje de estudios que le había encargado. El 28 de octubre de 1845 parte de Valparaíso el velero Enriqueta  con rumbo a Montevideo, y así Sarmiento inicia un viaje que sería de magnitud para él y para el destino de la Argentina.
Veintidós meses después, en agosto de 1847, Sarmiento se encuentra en Londres, luego de haber recorrido varios países europeos en pos de los últimos adelantos educativos, y se da cuenta de que su presupuesto casi se ha agotado.
¿Cómo fue que a Sarmiento, teniendo apenas unos pesos  en sus bolsillos,  que a duras penas y tras peripecias le hubiesen permitido volver a Chile, se le ocurre cruzar el Atlántico  para conocer los Estados Unidos?
Sucede que había llegado a sus manos un folleto importantísimo, que inmediatamente atrajo su atención. El escrito  era de un norteamericano, Mister Horace Mann, y se titulaba Informe de un viaje educacional en Alemania, Francia, Holanda y Gran Bretaña. En este folleto el norteamericano de Massachussets le informaba a la Junta de Educación de su estado las experiencias y los resultados que había obtenido durante un viaje cuyo propósito había sido también la investigación de los sistemas educativos de Europa.
 Es probable que  él ya conociese, desde su exilio en Chile, alguna referencia a la importante obra que para el adelanto de la educación primaria se llevaba adelante en Nueva Inglaterra; pero quizás no  había tenido oportunidad de leer ninguno de esos escritos de primera mano. Es así como Sarmiento reconoce por primera vez que su pasión por la educación popular tenía en el norteamericano un pionero y un hacedor consumado.

Cuando Sarmiento llega a los EE.UU. en su primer viaje, tras desembarcar en  Nueva York en setiembre de 1847, lo que ve lo confirma en su inmenso entusiasmo por el progreso de los pueblos, y lo pone frente a un espectáculo de despliegue de civilización que habría de hechizarlo a partir de ese momento. Nunca se llegará a sobreestimar el gran significado que tuvo este primer viaje a los EE UU para Sarmiento,  que ve allí confirmado su sueño civilizador. Por eso resulta imprescindible la lectura del capítulo "Estados Unidos" de su libro "Viajes por Europa, África y América (1845-1847)".

La primera edición de este libro apareció en dos tomos en Chile, luego del regreso del largo viaje;  el primero de estos tomos salió de la imprenta en 1849 y  contiene la narrativa de la primera parte del viaje; su último capítulo es el referido a la ciudad de Roma. El segundo volumen apareció dos años después, en 1851 y es el que contiene los capítulos que nos interesan. Esta aclaración es importante puesto que muchas veces se pasa por alto el hecho de que Viajes no es sólo un libro que contiene las experiencias de un periplo en pos de la experiencia de los países adelantados en educación; la segunda parte de Viajes debe considerarse como uno de los libros-programa más importante de Sarmiento; forma una trilogía junto a Educación Popular y Argirópolis. Estos tres libros engloban lo esencial del programa político - civilizador del sanjuanino, programa que tratará de llevar a cabo durante el resto de su vida.

 Algunos han quedado un tanto desconcertados al considerar en conjunto la forma epistolar del libro, su contenido sustancial y el hecho de las pocas semanas que Sarmiento pasó en la república norteamericana; de su lectura se infiere un conocimiento detallado de los aspectos políticos, sociales e históricos de los EE.UU. Sucede que el libro es mucho más que la simple edición de las cartas que Sarmiento habría escrito a sus conocidos durante el viaje: es un verdadero tratado sobre una civilización novedosa, en la que por primera vez la humanidad hace reales las ideas igualitarias y de progreso que los filósofos de la Ilustración habían prometido.

 Sarmiento evaluó muy bien las posibilidades que le abría la publicación de sus Viajes . De la lectura del libro se concluye que Sarmiento volvió a leer a Alexis de Tocqueville;  en la obra de este francés,  “ De la democracia en América”, encuentra los elementos  para contrastar sus apuntes y sus ideas y para profundizar en los aspectos que más le interesaban: la organización político-económica de los Estados Norteamericanos, fundada en la piedra basal de las libertades individuales.

 El encuentro con los Estados Unidos fue determinante para consolidar un proyecto civilizatorio cuyo eje es la movilización de las potencialidades de los individuos mediante el poderoso motor de la educación universal. Un elemento adicional que afianzó su entusiasmo por el país del norte fue el fuerte contraste con la realidad europea que acababa de experimentar; una situación europea – Sarmiento se refiere específicamente a Francia - en la que la miseria del pueblo trabajador y las profundas diferencias de riqueza y rango echaban por la borda el sentido mismo de la República.

De todo esto es testimonio ese libro impresionante que es el dedicado a los EE.UU. en los Viajes.

Con el ejemplo yanqui frente a sus ojos, va desplegando las ideas fundamentales para un orden social basado en la libertad individual y la productividad de la economía. La abundancia económica surge de una combinación de elementos, en cuyo centro se halla la  unión del capital con una comunidad del trabajo bien educada y motivada para progresar Conviene, para tener una idea cabal, citar en extenso dos párrafos muy importantes:

“En los alrededores de Boston, a distancia de 12 millas, unido a la ciudad por un camino de hierro para las personas y por un canal para las materias primas, está Lowell, el Birminghan de la industria norteamericana. Aquí como en todas las cosas brilla la soberana inteligencia de este pueblo. ¿Cómo luchar con la fabricación inglesa producto de ingentes capitales empleados en las fábricas, y de salarios ínfimos pagados a un pueblo miserable y andrajoso? Dícese que las fábricas aumentan el capital en razón de la miseria popular que producen. Lowell es un desmentido a esta teoría. Ningunas ventajas o escasísimas llevan a los ingleses en el costo de la materia prima; pues, tanto vale llevar a Londres o Boston por mar las balas de algodón de la Florida; pero las diferencias de salarios son enormes, y sin embargo, los tejidos de Lowell sostienen la concurrencia con los ingleses en precio y les aventajan de ordinario en calidad. ¿Cómo han hecho este prodigio? Apurando todos los medios inteligentes de que el país es tan rico. El obrero, el maquinista son  hombres educados; su trabajo, por tanto, es perfecto, sus medios ingeniosos; y pudiendo calcular el tiempo y el producto, producen mayor cantidad de obra y más perfecta.
Las hilanderas y trabajadoras son niñas educadas, sensibles a los estímulos del deber y de la emulación. Vienen de 80 leguas a la redonda a buscar por sí medios de reunir un pequeño peculio; hijas de labradores, más o menos acomodados, sus costumbres decorosas la ponen a cubierto de la disolución. Buscan plata para establecerse, y en los hombres que la rodean no ven sino un candidato marido. Visten con decencia, llevan medias de sedas los domingos, sombrilla y manteleta en la calle; ahorran 150 o 200 pesos en algunos años y se vuelven al seno de su familia, en actitud de sufragar los gastos de establecimiento de una nueva familia (...) De todo el mal que de los Estados Unidos han dicho los europeos, de todas las ventajas de que los americanos se jactan y aquellos les disputan o afean con defectos que las contrabalancean, Lowell ha escapado a toda crítica y ha quedado como un modelo y un ejemplo de lo que en la industria puede dar el capital combinado con la elevación moral del obrero. Salarios respectivamente subidos producen allí mejor obra y al mismo  precio que las fábricas de Londres, que asesinan a las generaciones..." (1)

                    ¿Cuál es el motor para que esta combinación dé resultados tan espectaculares? Para darnos la clave recurre Sarmiento, otra vez, a comparar este nuevo orden con la realidad de Europa:

"Los caminos de hierro, como medio de riqueza y civilización, son comunes a la Europa y a los Estados Unidos, y como en ambos países datan de ayer sólo, en ellos puede estudiarse el espíritu que preside a ambas sociedades. En Francia los trabajos de nivelación, como todo lo que constituye el ferrocarril, son cuidadosamente examinados por los ingenieros antes de ser entregados a la circulación; verjas de madera resguardan por ambos lados sus bordes; dobles líneas de rieles de hierro fundido facilitan el movimiento en opuestas direcciones; si un camino vecinal atraviesa el trayecto, fuertes puertas resguardan su entrada, cerrándose escrupulosamente un cuarto de hora antes que lleguen los vagones a fin de evitar accidentes. De distancia en distancia por toda la extensión del camino, están apostados centinelas que descubren el espacio y anuncian con banderolas de diversos colores si hay peligro u obstáculo que detenga el convoy, que no parte del embarcadero sino cuatro minutos después que una falange de vigilantes se ha cerciorado de que todos los transeúntes ocupen sus lugares, las puertas están cerradas, y el camino espedito, y nadie cerca ni a una vara del paso del tren. Todo ha sido previsto, calculado, examinado, de manera de dormir tranquilo en aquella cárcel herméticamente cerrada. Veamos lo que se pasa en los Estados Unidos. El ferrocarril atraviesa leguas de bosques, primitivos, donde aun no se ha establecido morada humana. Como la empresa carece aún de fondos, los rieles son de madera, con una planchuela de fierro, que se desclava con frecuencia, y el ojo del maquinista escudriña frecuentemente por temor de un desastre. Una sola línea basta para la ida y venida de los trenes, habiendo ojos de buey de distancia en distancia donde un tren de ida aguarda que pase por el costado opuesto el otro de vuelta. Un alma no hay que instruya de los accidentes ocurridos. El camino atraviesa las villas y los niños están en las puertas de sus casas o en medio del camino mismo atisbando el pasaje del tren para divertirse; el camino de hierro a más de calle es camino vecinal, y el viajero puede ver las gentes que se apartan lo bastante para dejarlo pasar, y continuar enseguida su marcha. En lugar de puertas en los caminos vecinales que atraviesa el ferrocarril, hay simplemente una tabla escrita que dice< tenga cuidado con la campana cuando se acerque>, jeroglífico que previene al carretero que lo abrirá en dos si se ha metido imprudentemente de por medio en el momento del pasaje del tren, que parte lentamente del embarcadero, y mientras va marchando saltan a bordo los pasajeros, descienden los vendedores de frutas y periódicos, y se pasean de un vagón a otro todos, por distraerse, por sentirse libres, aún en el rápido vuelo del vapor. Las vacas gustan de reposarse en el explayado del camino, y la locomotora norte-americana va precedida de una trompa triangular que tiene por caritativa misión arrojar a los costados a estas indiscretas criaturas que pueden ser molidas por las ruedas, y no es raro el caso de que algún muchacho dormido sea arrojado a cuatro varas por un trompazo de aquellos que salvándole la vida le rompen o dislocan un miembro. Los resultados físicos y morales de ambos sistemas son demasiado perceptibles. La Europa con su antigua ciencia y sus riquezas acumuladas de siglos, no ha podido abrir la mitad de los caminos de hierro que facilitan el movimiento en norte-américa. El europeo es un menor que está bajo la tutela protectora del estado; su instinto de conservación no es reputado suficiente preservativo; verjas, puertas, vigilantes, señales preventivas, inspección, seguros, todo se ha puesto en ejercicio para conservarle la vida; todo menos su razón, su discernimiento, su arrojo, su libertad; todo, menos su derecho de cuidarse a sí mismo, su intensión y su voluntad. El yanquee se guarda a sí mismo, y si quiere matarse nadie se lo estorbará; si se viene siguiendo el tren, por alcanzarlo, y si se atreve a dar un salto y cogerse de una barra, salvando las ruedas, dueño es de hacerlo; si el pilluelo vendedor de diarios, llevado por el deseo de expender un número más ha dejado que el tren tome toda su carrera y salta en tierra, todos le aplaudirán la destreza con la que cae parado, y sigue en pie su camino. He aquí como se forma el carácter de las naciones y como se usa la libertad. acaso hay un poco más de víctimas y de accidentes, pero hay en cambio hombres libres y no presos disciplinados, a quienes se les administra la vida...."
(2)
Casi cien años tendrían que pasar para que la “escuela institucional” de economía política redescubriese los fundamentos no-económicos del sistema de economía de mercado, magistralmente expuestos en los párrafos que hemos citado.

Todos estos elementos, que en Tocqueville apenas se insinuaban, puesto que el aristócrata francés admirador de la República Norteamericana había destacado fundamentalmente los aspectos políticos de su novedoso  ordenamiento institucional, están en Sarmiento expresados de forma tan excelente que en los EE.UU. el argentino es considerado por la tradición historiográfica como uno de los grandes propagandistas y apologetas del sistema norteamericano.

Dadas estas circunstancias, no es de extrañar que uno de sus mejores biógrafos sea un yanqui, Allison Williams Bunkley. Su libro “Life of Sarmiento”  es, a través de sus quinientas páginas, una de las mejores exposiciones del “espíritu sarmientino”. Hay una traducción publicada por la editorial Eudeba en 1966, que trae algunos pocos – pero importantes - errores , que desgraciadamente trastornan el sentido de lo que el autor quiso decir, cambiando en rechazo lo que es en verdad aceptación entusiasta.


Horace Mann. (3)

Este hombre  formó parte de esa pujante estirpe de norteamericanos de Nueva Inglaterra que en los primeros decenios del mil ochocientos sintieron la necesidad imperiosa de dar  nuevas  formas a las ideas estéticas, políticas, sociales y económicas dominantes por entonces, que padecían el natural envejecimiento frente al vertiginoso cambio que se desplegaba en el país. El ámbito donde floreció toda la inspiración de este hombre fue el de la educación popular y la pasión de Sarmiento por el tema tuvo, en Horace Mann, a uno de sus principales adelantados.

Su importancia en el impulso de la escuela pública en Massachusetts primero y luego, a partir de su ejemplo, en todos los Estados Unidos, aparece como uno de esos eventos de la historia americana que han encontrado su duplicación en este hemisferio, y que se hallan signados por el fervor  en una idea.


Horace Mann nació y fue criado en una granja; sus padres, muy pobres, poco pudieron hacer para que no viviese en carne propia las limitaciones de la enseñanza pública que se padecía por aquellos tiempos pioneros. Las estrictas enseñanzas de un pastor calvinista dejaron en él una marca indeleble, y más tarde, cuando estuvo en posición de organizar y dirigir la educación pública de su estado, no olvidó consignar los peligros que para el alma del niño podía significar llevar el rigorismo religioso a semejantes extremos. Sin embargo, la rigurosidad que se impone en los sentimientos de quien vive bajo el imperio de un mandato religioso jamás habrían de desaparecer de sus actos; y su prosa encendida es un buen testimonio de ello.

No fue un teórico de la Academia y tampoco escribió libros especializados; en sus obras públicas está concretado todo el entusiasmo de sus ideas por el impulso del bien común. Lo que tuvo que decir sobre la educación pública se lo puede encontrar en los doce reportes anuales que escribió como Director de la Junta de Educación del Estado de Massachusetts, y en los diez volúmenes del  "Common School Journal", que él editaba.

La pasión reformista y el fervor democrático que impregnaban todos sus actos no le impidieron ser un gran negociador. Sabía que era urgente convencer a las mayorías para que dieran su apoyo a la escuela pública. En esos tiempos, la mayoría del pueblo no veía a la escuela como una oportunidad de progreso, sino como una maldición que los privaba del valioso aporte laboral de sus hijos. Los ricos estaban conformes con el sistema de escuelas diferenciadas que era el mismo que regía en Inglaterra,  país potencia de la época. Pero Horace Mann sabía muy bien de las urgencias que tenía la nación norteamericana, que estaba llevando adelante una experiencia democrática nunca antes vista en la historia.

 Cuando decidió aceptar el cargo de director de la educación en el estado de Massachusetts era ya un abogado exitoso, y representante del partido reformista en la cámara estatal. Muchos pensaron en ese momento que cometía un error al aceptar ese cargo de tan poco futuro. Él, entonces, escribió a su hermana:

"¿no es mejor hacer el bien que ser alabado por haberlo hecho? Si no se sembrase semilla alguna excepto las que nos prometieran una cosecha plena antes de nuestra muerte ¡Qué rápidamente los hombres caerían en la barbarie! Si yo puedo ser el medio de promover las mejores construcciones para los edificios escolares, los mejores libros,  la mejor organización para los estudios,  las mejores formas de instrucción; si puedo descubrir los medios por los cuales un niño que no piensa, que no reflexiona, que no habla, puede ser convertido en un noble ciudadano, preparado para luchar por lo correcto y para morir por lo correcto, si sólo pudiera obtener y difundir a través de este Estado algunas pocas buenas ideas sobre éstas y similares materias, entonces  podría ilusionarme en que mi actuación no ha sido completamente en vano."

Su puritanismo está presente a través de toda su filosofía educativa. Que Dios existe, y que merece por parte del hombre una absoluta obediencia a sus leyes, es algo que da por supuesto, y sobre esta convicción se levanta su argumento moral a favor de la escuela pública:

"obedeciendo a las leyes de hoy y a las de todas las comunidades civilizadas, la sociedad debe proteger la vida natural; y la vida natural no puede ser protegida si no es mediante la apropiación y uso de una parte de la propiedad que la sociedad posee...(...) pero, ¿para qué preservar a los no nacidos si es que no queremos cuidarlos y protegerlos y expandir su existencia hacia la utilidad y la felicidad. Como individuo o como comunidad organizada no tenemos derecho, no podemos obtener autoridad ni apoyo de la razón, no podemos citar ningún atributo a propósito de la naturaleza divina para hacer nacer a una criatura y luego cargarla con la maldición de la ignorancia, de la pobreza y el vicio, con todas las calamidades concurrentes. Somos llevados entonces, ante esta alarmante pero inevitable alternativa: la vida natural de un infante debe ser extinguida inmediatamente que nace, o deben proveerse los medios para hacer que esa vida no sea una maldición para sus poseedores; y por lo tanto cada estado está obligado a dictar un código de leyes que legalicen y obliguen al infanticidio, o un código de leyes que establezcan las escuelas públicas."

            Como alguien que se tomaba en serio el ideal democrático estampado en la Declaración de la Independencia y en la Constitución, estaba desconcertado e indignado con aquellos que despreciaban la educación pública. Lo que se necesitaba era:

"Un sistema enérgico y comprensivo de la educación popular, lo suficientemente bueno para los más ricos, abierto a los más pobres - "

  En su Decimosegundo Informe recordaba cómo se habían asegurado estos logros :

 "la inteligencia de un Estado fue invocada para justificar semejante sistema, y su liberalidad, para mantenerlo. Las reformas habían de hallarse, ya fuera en casa o en el exterior, y adaptadas con igual presteza ya sea que vinieran de la orgullosa Jerusalén o de la menospreciada Nazaret. La incompetencia de los maestros fue expuesta en un espíritu de justicia, moderadas con amabilidad; puesto que, esta unión de la justicia y la amabilidad que conduce a un hombre a abandonar su error o reparar sus deficiencias, es la más adorable forma de indulgencia. Los comités fueron informados y estimulados para que conocieran y cumplieran sus deberes. El dinero para el pago generoso de los maestros fue obtenido del bolsillo de los ricos por persuasión, o grabado con impuestos. Apelando al deber, a la decencia, al amor filial; a través de la reprimenda o del ridículo; a través de cualquier medio que no fuera absolutamente criminal. Toda esa clase de edificaciones miserables que provocan dolor y enfermedad, fueron borradas de la faz del Estado; un trabajo que, de haberse podido hacer enseguida no habría dejado más de cien escuelas en pie en toda la comunidad. "
           
El impulso y entusiasmo de Horace Mann fueron comprendidos y apoyados por sus conciudadanos, que incluso evitaron, a través de los representantes, que un gobernador que venía con el impulso para recortar el gasto público eliminase la Junta de Educación. En 1842 su notoriedad le valió ser el orador en la conmemoración del 4 de julio en Boston; no perdió su oportunidad para exponer taxativamente la centralidad de la educación pública en la construcción de una sociedad que pretende basarse en la libertad y en la justicia:

"no es suficiente que una simple mayoría sea inteligente y honrada. Necesitamos de la inteligencia y de la integridad en general, tanto como necesitamos de nuestro pan diario. Por el voto de unos cuantos malvados, o aún por el de un solo malvado, los hombres honorables pueden ser echados  de sus puestos y los malandras ocupar su lugar (...) si los votos provienen de la ignorancia y el crimen, entonces estaríamos aún peor que bajo la lluvia de piedra y fuego que azotó Sodoma y Gomorra; las escuelas selectas para chicos selectos deben ser descartadas. En vez del viejo orden nobiliario, un nuevo orden debe ser creado; un orden de educadores sabios, benevolentes, cargados de entusiasmo cristiano y premiados y honrados por todos. Que nuestro lema sea: ¡Educad a este pueblo!

Notas:

(1)                        –Domingo F. Sarmiento: Viajes; ed. Crítica, Javier Fernández, Coordinador, Colección Archivos, Madrid, 1993. – pag.389-390
(2)                        –Domingo F. Sarmiento: Viajes; ed. Crítica, Javier Fernández, Coordinador, Colección Archivos, Madrid, 1993. – pag. 316-318.
(3)                       Esta sección está basada en: Robert C. Whittmore: Makers of the American Mind, William Morrow & Co., 1964 pag. 199-215.


viernes, 12 de enero de 2018




viernes, 12 de enero de 2018


En el año que se inicia voy a ir agregando artículos y comentarios en esta página, un poco abandonada desde la finalización de las charlas sobre la polémica del Cambio Climático y de  los Cursos de Historia de la Ciencia que di en la Escuela para la Libertad.

En los últimos dos años estuve ocupado en varios estudios vinculados con la dinámica de la política, fundamentalmente relacionados con los acontecimientos que culminaron en el triunfo de Donald Trump en noviembre de 2016 y con la situación en los países de la Unión Europea.

Vale la pena destacar la relación que estos estudios de la política tienen con los temas tradicionales que se habían discutido durante casi diez años en las charlas y seminarios de la Escuela. En una época donde nada escapa a la politización, no es extraño que la polémica por el Calentamiento Global y el Cambio Climático hayan tenido un lugar destacado, tanto en los EE.UU. como en Francia y Alemania.

Hace pocas semanas  el presidente Trump anunció que los EE.UU. se retiraban de los acuerdos de París, por lo menos hasta que se volviesen a discutir sus términos, que la actual administración consideraba detrimentales para los intereses de la nación americana.

Inmediatamente el presidente Macrón y la Canciller Merkel avanzaron la intención de ser ellos los que tomarían la antorcha de la "salvación del planeta", hecho este que recibió el gran aplauso de los medios de comunicación progresistas, que no han perdido ocasión de vilipendiar al presidente estadounidense bajo todo tipo de excusas. También el Papa Francisco expresó su pesar por la decisión de Trump y recordó conceptos de su Encíclica Laudato Sí, que tiene como subtítulo " Sobre el Cuidado de la Casa Común" y donde se recuerda a los cristianos la necesidad imperiosa de cuidar el planeta tierra . En esta encíclica el Papa puntualiza los conocidos argumentos del IPCC -Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas - referidos a los peligros del Calentamiento Global y el Cambio Climáticos. Desafortunadamente, los asesores científicos del Vaticano han asentido a los argumentos alarmistas sobre la emisión de gases de efecto invernadero y han colocado un tema muy controvertido en el centro de las preocupaciones sobre la salud del planeta.

Para resumir esta introducción, queda claro que los problemas más espinosos de los próximos años, aparte de la amenaza global terrorista y las respuestas que la UE de a los desafíos de la inmigración masiva, serán sin duda todos los referidos al futuro de la economía y al lugar que las distintas estrategias en cuanto a los desarrollos de las potencialidades energéticas del mundo ocuparán en las reuniones de los líderes mundiales.

Después de todo la Energía está en la base de cualquier planificación económica futura, y esto es válido para todos los países y más aún para aquellos que como la Argentina necesitan de un impulso vigoroso para recuperar el terreno perdido en los últimos años.

Sin lugar a dudas las controversias y discusiones serán apasionantes, más allá de los distintos intereses sectoriales que se defiendan o ataquen, porque la verdad no puede ocultarse cuando el destino de miles de millones de personas está en juego.

Por qué llegó Donald Trump a ser presidente


DONALD J. TRUMP Y EL DESTINO AMERICANO.

--este texto pertenece a un ensayo que escribí a fines del año 2016 para explicar las causas profundas del giro de la política norteamericana--


CAP 1:  UNA NUEVA REVOLUCIÓN CONSERVADORA?

A pesar del periodismo que en su mayoría le es antipático, Trump no es un fenómeno tan excéntrico, algo inusual que aparece de golpe en el escenario político norteamericano. Un político que no es político, sino un empresario millonario, acostumbrado al show business, conoce bastante bien qué acordes hay que interpretar para llegar a dónde quiere. No significa que no sea sincero en sus consignas, ni que ellas desvíen demasiado del rumbo que una mayoría del electorado considera correcto en la coyuntura actual de EE.UU.

Tampoco es extraordinaria la coincidencia de que el fenómenos Trump se dé en consonancia con otro no menor: la inminente salida de Gran Bretaña de la Unión Europea – Brexit-. A principios de los ’80, Margaret Thatcher en Inglaterra y Ronald  Reagan en USA llevaron adelante la - un poco pomposamente – llamada “ Revolución Conservadora”; ésta actual, llevada adelante por Trump y Theresa May sería la segunda – y quizás  se sumen Marine Le Pen con su Frente Nacional en Francia , y hay que considerar también el ascenso  de la derecha conservadora en Holanda, Alemania, Italia, Austria….un fenómeno sin precedentes en los últimos 50 años…

En este contexto, Trump es sólo el elemento más importante de un desplazamiento general de la opinión pública.  El mundo abandona el globalismo transnacional, y se refugia nuevamente en el Estado-Nación y en los valores tradicionales: familia, religión, seguridad económica: Occidente vuelve a los valores de la clase media y de los mayores, dejando atrás, por ahora, las veleidades revolucionarias del ’68 y de la Nueva Izquierda de los setenta y ochentas.

Las causas son más o menos transparentes y muy precisas: crisis económica irresuelta,   después del impresionante Crack financiero del 2008 ; un crecimiento económico post-crisis bastante tibio en EE.UU.  En Europa se suma un sentimiento muy negativo frente a la inmigración y a la creciente violencia del fundamentalismo islámico.

A nivel de las relaciones internacionales de poder  y de las  amenazas  externas, se fueron dando en los últimos  ocho años de la administración Obama los siguientes hechos, muy importantes:  Irán, fortaleciéndose para ser una factor dominante en Medio Oriente, y encaminándose irreversiblemente a potencia nuclear, y China, que enfrenta un proceso de reacomodamiento económico  que puede ser muy drástico y generar repercusiones negativas en el mundo.

A todo esto responden los EE.UU. con un movimiento de repliegue hacia los valores e instituciones que la convirtieron en una excepcionalidad en el siglo XIX y XX.
No  otra cosa es la consigna “ Make America Great Again”

 Qué efectos tendrá sobre el resto del mundo este giro proteccionista de la mayor potencia económica, dependerá de las respuestas y acomodamientos que se vayan dando a medida que progresen los acontecimientos: de seguro, muchos países se verán afectados con una posible depresión de sus respectivas  economías,  que deberá encontrar respuesta en un acomodamiento simétrico al de los EE.UU. -- mayor autarquía del aparato económico y un vuelco hacia el mercado interno – o bien integrarse a los restantes circuitos globales que persistan.

Nadie, en estos momentos, puede aventurar un curso seguro de los acontecimientos, más aún teniendo en cuenta que el giro de Trump hacia el proteccionismo está en sus comienzos y aún no sabemos su magnitud y alcance

Debe quedar algo claro, no demasiado remarcado por los medios que fueron cubriendo los hechos hasta hoy: los cambios de rumbo propuestos por  Trump se darán principalmente en la esfera de los valores y de lo simbólico, mucho más que en lo económico. Parece impensable que el circuito global de intercambio de bienes – Globalización - pueda sufrir la misma reversión que aconteció en la crisis de los años treinta del siglo XX,  considerando el inmenso peso político y económico que las empresas transnacionalizadas poseen hoy.

El nuevo presidente es la resultante de una larga “Guerra Cultural” entre las fuerzas conservadoras y progresistas dentro de ese país, que dura desde hace ya varias décadas, y su elección es meramente una batalla más,  que puede ser  decisiva en caso de que el Partido Demócrata en EE.UU.  persiste en su deriva hacia la izquierda.





Nadie puede acreditar con exactitud la magnitud del deterioro del tejido social y económico de los EE.UU., pero los indicadores de opinión  son contundentes al marcar un espíritu de agotamiento de la paciencia del pueblo frente a todos los “establishments”



CAP 2 : CAPITALISMO NACIONAL Y POPULAR?


 Hasta hace poco, era común pensar que la globalización y la sociedad económica a la que ella daba lugar constituían procesos irreversibles e indiscutibles. “El rumbo de la historia”, como gustan decir los aficionados a la filosofía.
Es verdad que después de la caída del comunismo el proceso de internacionalización vivió una gran aceleración, y que la globalización de la economía capitalista no es un fenómeno exclusivo del siglo XX y XXI, pero la propaganda y los grandes entusiastas del fenómeno global pasaron por alto que las políticas internas de los países comprometidos en la globalización de sus economías deben adecuarse a las demandas de sus votantes.
Si la opinión pública norteamericana se convence de que los problemas internos de su país son debidos a un intercambio poco justo, en este caso con China – que se lleva los mejores puestos de trabajo industrial – o con México, en el caso de los automotores,  entonces los políticos actuarán en consecuencia: y es esto exactamente lo que está haciendo Trump.  Los economistas nos dicen que las cosas no son tan así, que el proceso globalizante es complejo….. “y que todos salen ganando”  . Esto puede ser verdad en el largo plazo, pero es indudable  que si  las fábricas se cierran y  los trabajadores pasan a depender del seguro social o a trabajar en un Burger King, esto puede resultar intolerable y constituir un perjuicio grande para los que sufren ese destino – independientemente  de si la economía en general sale ganando –

Hoy por hoy se sabe con bastante certeza lo que constituye una economía que funcione con justicia social; cada país, de acuerdo a su tradición, lo conoce por su propia experiencia. Lo que pasó en los últimos años en EE.UU. fue que la opinión pública pasó a considerar  que la economía había dejado de funcionar de una manera justa,  resultando en una desigualdad creciente y una falta cada vez mayor de empleos de buena calidad. Hay que decirlo con claridad: la culpa no es sólo de China, México y la Globalización, pero el conjunto contribuyó a que las cosas económicas se fueran yendo a pique y en la resultante ascensión de Trump.

Las soluciones que propone Trump asustan a muchos, pero no son descabelladas ni irracionales: por de pronto, propone bajar impuestos y regulaciones para que los empresarios tengan menos dificultades en crear puestos de trabajo; “barajar y dar de nuevo” en todo lo relativo al comercio internacional: relaciones con China, los acuerdos del NAFTA, abandono del TPP y del Acuerdo Transatlántico de Inversiones con la Unión Europea, y otras medidas menores de la misma índole.


El proceso de globalización sirvió en los últimos 30 años como oportunidad para que centenares de millones de personas de los países pobres salieran de un estado paupérrimo, y como punto de partida para una economía más productiva; sin embargo, los países ricos de Europa, y fundamentalmente los EE.UU., sufrieron un estancamiento en el nivel de vida de las clases medias – en diferente medida y de acuerdo a las circunstancias –

Se puede poner como ejemplo a la Argentina: país de ingresos medios a comienzos de los años ochenta del siglo XX, las malas políticas y una globalización muy mal encarada, nos llevaron del puesto 30 al puesto 47 en la escala de bienestar humano publicada por la Fundación Legatum.  No fue la globalización la culpable exclusiva del retroceso, pero sirva nuestro país de ejemplo a considerar cuando se evalúan los resultados de las aperturas de la economía y las desregulaciones

3
-QUE SE VAYAN TODOS!


El péndulo de la política no se mueve con  ritmo regular. En el 2009, después de la asunción del presidente Obama,  se pensaba que por muchos años el monopolio del poder quedaría en manos del Partido Demócrata. Tan grande había sido la decepción del gobierno Bush e inmenso era el entusiasmo por el nuevo presidente.
Hoy, el Parlamento norteamericano tiene ambas cámaras con mayoría republicana; 33 de las 50 gobernaciones son republicanas, y 32 legislaturas estatales están dominadas por el mismo partido. Nada así se había visto desde los tiempos de la posguerra civil.

El repudio a las políticas de Obama comenzó casi inmediatamente de que asumiera la presidencia, y los demócratas perdieron todas las elecciones desde entonces.
Sin entrar en demasiados detalles, puede resumirse en esto: el gran entusiasmo que había generado un hombre que venía a reformular la política se fue apagando cuando la opinión pública se dio cuenta  de que no se trataba de alguien que pudiese enfrentar realmente al  establishment corrupto de Washington; más aun, parecía que Obama se sentía muy cómodo con ellos, y que sus iniciativas de legislación iban a provocar serios perjuicios a la clase media:
a) La Ley de Salud – Obamacare -
b) El intento de pasar una legislación que castigaría a los combustibles fósiles y que llevaría los precios de la energía por las nubes – ni siquiera los propios demócratas la aprobaron -
c) Gobernar con decretos de necesidad y urgencia - cuando perdió las mayorías en el congreso-
d) Denigrar a la policía y a las fuerzas armadas
e) Una política exterior que puso al mundo al borde de un caos pocas veces visto…..

esta enumeración presenta algunos de los hechos que explican el  por qué de  la reversión drástica del electorado americano.
Seguramente lo mismo sucederá si Trump resulta un fiasco o no cumple con las promesas que hizo.

Pero todo venía de antes; los 8 años de Bush, la Guerra de Irak, la debacle financiera, todo parecía apuntar a una élite política y a una burocracia estatal que había perdido definitivamente el contacto con la parte esencial del pueblo norteamericano.
Por eso Trump – un outsider de la política – primero tuvo que enfrentar y deshacerse de los republicanos para recién después, apuntar contra el establishment general de los Demócratas y de la burocracia de Washington. Una apuesta fuerte que deberá cubrir con hechos concretos para no causar una decepción mayor aún que la ya pasada.

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“HACER UNA NORTEAMÉRICA GRANDE DE NUEVO”

Es común que los países que se enfrentan a una crisis política surgida de un sentimiento generalizado de su población respecto a la declinación general de los valores, asuman la decisión de retornar a los orígenes. La historia política  nos muestra que estos “retornos”, muchas veces violentos, son tan frecuentes como las revoluciones; incluso algunos aventuran que toda revolución no es otra cosa que una restauración.

Por eso el “volantazo” que está efectuando Trump hacia la derecha del péndulo político-moral, debería interpretarse como una vuelta a la normalidad, un intento de retomar el “ centro vital” que marcó a la política norteamericana durante la mayor parte del siglo XX. 

Como todas las demás naciones, EE.UU. sufrió en estos últimos 40 años cambios drásticos que la alejaron de esa sociedad de clase media más o menos homogénea que había sido durante las décadas anteriores; las transformaciones culturales que a ritmo acelerado vinieron a configurar la llamada “ post-modernidad”, o la sociedad post-industrial, donde la economía de los servicios pasó a ser la principal proveedora de trabajo, produjeron una realidad a veces muy difícil de asimilar para los que se ven marginados de las supuestas bondades de la globalización. Sea como fuere, la realidad de los números es categórica: la clase media se estancó y la distancia entre la élite que supo aprovechar los cambios de la nueva economía tecno-globalizada y los demás sectores se amplió: pero lo peor para la conciencia general de la clase media fue el surgimiento de una élite adinerada, que habita generalmente las urbes -  New York , Los Ángeles y San Francisco - que controla la academia, la industria del entretenimiento y los medios masivos de comunicación y que, a diferencia de los anteriores grupos de poder, desprecia la tradición cultural norteamericana, cuya base es el hombre común. Estos grupos que se identifican con el partido Demócrata, la globalización, las fronteras abiertas y la idea de un mundo de “Economía Sustentable y Verde”, son “el enemigo” en la guerra cultural que la derecha conservadora lleva adelante.

Dos grupos del partido republicano, de considerable influencia ,el “ Tea Party” y “los conservadores evangélicos”, marcaron los lineamientos de la oposición al gobierno de Obama ; durante la interna republicana estos sectores habían sido duramente críticos con la candidatura Trump, pero ahora le dan una aprobación generalizada, a pesar de que el presidente se ha mostrado a la izquierda de ambos en muchos temas relacionados con la economía y la sociedad: cobertura universal de salud, aborto y derechos de los gays y lesbianas, por ejemplo.
De algún modo, Trump intuye que la sociedad norteamericana no puede retroceder en cuestiones de “derechos de las minorías”, pero que tiene un margen amplísimo para actuar en la imposición de la Constitución – Ley y Orden – aspecto muy descuidado no sólo por Obama sino por su antecesor Bush, y fundamentalmente en el reordenamiento de la maraña de legislación y regulaciones que traban el despegue de la economía – incluido una revisión profunda de los acuerdos de Comercio Internacional que rigen los actuales intercambios.




                                                                  

                                                                   


lunes, 21 de mayo de 2012

Calentamiento Global: la posición de los científicos escépticos.

   En las próximas semanas se dará a conocer el Quinto  Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC-AR5). Desde que viera la luz el cuarto informe en el año 2007 la polémica sobre el cambio climático y el calentamiento global no ha dejado de crecer.
Una muestra del estado de la cuestión la da la carta abierta publicada en el Wall Street Journal en febrero del 2012. En ella dieciseis de los científicos escépticos más destacados del mundo critican duramente los métodos y las conclusiones del IPCC. (La carta completa puede leerse al final de este artículo).

   El punto que deseaban resaltar los firmantes es el ambiente de ofuscación y descalificación que reina en torno al tema del Cambio Climático y el Calentamiento Global. Desafortunadamente, la ciencia del Calentamiento Global y del Cambio Climático no acepta aparecer en los foros de discusión. Parece que se hubiera institucionalizado como si se tratara de un dogma, y sus conclusiones, cada vez más alejadas de la realidad de lo que le sucede al sistema climático real, causan alarma entre la población y fomentan decisiones políticas y económicas que perjudican el bienestar futuro de muchos. La carta aparecida en el WSJ no hace más que actualizar una situación en que son cada vez más los científicos que se oponen abiertamente a la ciencia del Calentamiento Global establecida por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático ( IPCC por sus siglas en inglés) en el seno de las Naciones Unidas.


Una muestra de la situación actual la da el Petition Project, que es una carta abierta que se hizo circular desde el año 2010 enter los hombres de ciencia e ingenieros en los EE.UU., para hacerla llegar al gobierno norteamericano, y que hasta el momento fue firmada por 31.487 científicos norteamericanos de todos los ámbitos, incluyendo 9029 que tienen un título de doctor ( PhD), donde se expresa el desacuerdo con el Protocolo de Kyoto y se rechazan las conclusiones alarmistas de la ciencia del IPCC.

Este debate ha estado creciendo y suscitado mucho interés en Europa y los EE.UU, por las derivaciones económicas y políticas que puedan emerger de las decisiones futuras respecto a los gases de efecto invernadero.

Aunque en nuestro país y en América Latina no han trascendido demasiado los argumentos de uno y otro bando, las consecuencias de las decisiones políticas a nivel global que puedan tomarse afectarán de seguro aspectos de nuestra economía que pueden ser vitales. Por eso conviene estar al tanto de todo el asunto y tener una opinión fundamentada. Vamos a resumir la esencia del tema y presentar la posición de los científicos que no están de acuerdo con las ideas del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático.



El meollo de la cuestión:

Hasta hace poco tiempo era moneda corriente opinar que el calentamiento global era algo real, comprobado y avalado por científicos e instituciones de primer nivel. Su causa era la emisión del gas invernadero dióxido de carbono (CO2), un producto natural, que exhalamos todos nosotros a altas concentraciones, y que constituye el “alimento” de los vegetales, y por implicación, el sustento de toda la cadena vital planetaria. Curiosamente, luego de su demonización por parte de los meteorólogos aliados al dogma del calentamiento global, se lo empezó a llamar un “gas contaminante”, por parte de algunas agencias gubernamentales.

Al quemar combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas, se emite CO2, lo que ha provocado que su concentración en la atmósfera haya estado creciendo en los últimos cien años. De ahí viene toda la alarma de los científicos del IPCC, que achacan a este gas la causa del aumento de la temperatura media en el último siglo. El IPCC se ha manejado con la hipótesis del efecto de los gases invernadero y con modelos computacionales que proyectan incrementos notorios de las temperaturas para fines del siglo XXI, en caso que no se corten las emisiones provenientes de la actividad humana.

Pero la realidad desmiente los modelos y las hipótesis del IPCC, puesto que no se cumplen las proyecciones de la elevación de la temperatura. Más aún, la conjetura del CO2 y otros gases menores, tales como el metano y los oxidos de nitrógeno, respecto al efecto invernadero, de que podrían causar aumentos notables de la temperatura del planeta, es muy poco plausible e imposible de verificar o falsacionar. Por lo tanto no se puede decir que se trata de una teoría científica establecida y “ aprobada por el consenso”. Por el contrario, es altamente implausible que el CO2 y los otros gases menores puedan provocar un desequilibrio en el balance energético de la tierra.



En la biósfera el ciclo del carbono (C) supone el intercambio de este elemento y su circulación entre los seres vivos, el aire ( atmósfera) y los océanos. En el gráfico nº 1 pueden verse algunas cifras aproximadas que muestran la magnitud de este intercambio ( los números son Giga toneladas de Carbono ) Se observa que la concentración de C en los océanos es aproximadamente cincuenta veces superior a la de la atmósfera. En la atmósfera, la concentración del C como CO2 es de 0,038% en volumen.( 380 ppm) = =partes por millon. Se supone que el incremento en los últimos cien años debido a la quema de combustibles fósiles y a la deforestación ha contribuído a aumentar el CO2 atmosférico en un 30% desde los niveles de principios del siglo XX = 290ppm.

Grafico. El ciclo de carbono en la biósfera, simplificado para tener una idea aproximada de las magnitudes de los flujos y stocks. Los números son Giga toneladas de C.






Gráfico Nº1 Ciclo del carbono en la biósfera. Los números representan gigatoneladas de carbono. Puede observarse cómo el aporte de las emisiones humanas es pequeño en relación a los flujos naturales.

Las consecuencias previstas por los defensores de la ciencia del IPCC en relación al aumento constante del CO2 atmosférico eran muy preocupantes, casi sombrías: islas del Océano Indico que quedarían sumergidas, derretimiento de capas de hielo y glaciares, que harían que el nivel del mar subiese seis metros, con las consecuencias catastróficas de migraciones masivas y millones de refugiados del Tercer Mundo y fenómenos climáticos inusitados como sequías y huracanes, que terminarían por poner a la humanidad de rodillas.
Es importante resaltar que el último informe del IPCC, el AR4, Reporte de Evaluación Nº 4, del año 2007, no habla de estas catástrofes. Sin embargo, son las cosas que inmediatamente se empezaron a divulgar por parte de los científicos más militantes de esta corriente; ni qué decir que los medios de comunicación nos siguen saturando con estas previsiones casi apocalípticas.


El efecto invernadero y la hipótesis del IPCC.


El mecanismo de este supuesto “calentamiento global” consiste en lo siguiente: el CO2 atmosférico, al ser un “gas invernadero”, impide la salida de la radiación de onda larga – infrarroja – y entonces atraparía el calor emitido por la tierra, creando así un desbalance energético. Esto a su vez se retroalimentaría por los efectos del mayor nivel de vapor de agua que se produciría como consecuencia del aumento de temperatura provocado por este primer factor desencadenante –llamado forzamiento en el lenguaje técnico de los climatólogos. Así, a fines del siglo XXI, cuando los niveles de CO2 atmosférico llegasen a las 600 partes por millón, la temperatura media del planeta se elevaría hasta niveles de entre 2ºC – 6ºC. por arriba de la media del siglo XX ( esto es de acuerdo a las diversas estimaciones de los 18 modelos de computación que utiliza el IPCC).

Todo esto se popularizó con la prédica de el ex vicepresidente de los EE.UU. Al Gore, con una película que se vió en todo el mundo – Una Verdad Incómoda – y con el Premio Nobel a la Paz que se le otorgó a él y al IPCC en el año 2007 .
La prédica sigue siendo la misma desde hace años: si no se hace algo de inmediato, la suerte de la humanidad tiene pocas chances. Lo que hay que hacer es dejar de quemar combustibles fósiles y pasar a energías alternativas; queda poco tiempo para evitar la catástrofe, y es bueno que la gente se movilice contra los intereses de las petroleras, de los empresarios codiciosos, y de todo aquel que niegue esta realidad.

Esta disposición militante y el tono virulento que fue emergiendo en las polémicas, amedrentó a no pocos científicos que pensaban que los fundamentos de todo la ciencia detrás de la hipótesis del Calentamiento Global de origen Humano – AGW por sus siglas en inglés - eran poco plausibles, más aún sus previsiones de catástrofes para el futuro inmediato, y que en todo caso la influencia del CO2 era menor y de ningún modo conduciría a los escenarios siniestros que se auguraban.

Sin embargo, cuando hablamos del “calentamiento global”, más que un debate pareciera haber, por un lado, una ciencia establecida y considerada verdadera y probada, respaldada por varios científicos destacados e instituciones prestigiosas y, por el otro, un grupo de científicos e ingenieros que aparecen como recalcitrantes contreras de la corriente mayoritaria.

Hasta hace poco tiempo esta era la situación, de acuerdo a cómo la mostraban los medios, ampliamente volcados hacia la defensa de la hipótesis del AGW. A los opositores a la corriente principal, los científicos escépticos, se los trataba con desprecio. El genetista y reconocido divulgador científico canadiense David Suzuky; creador y presentador del programa “La Naturaleza de las Cosas”, pidió que se encarcelara a estos escépticos porque constituían un peligro para la humanidad. Los científicos escépticos y opositores en general fueron etiquetados como “negadores” –deniers, en referencia a los que niegan el Holocausto– y las manifestaciones de los miembros de las ONG’s que pedían a los gobiernos acciones drásticas para terminar con las emisiones de CO2 no escatimaban insultos y amenazas para estas personas.


¿Cómo se llegó a esta situación?

Las especulaciones sobre la acción de los gases de efecto invernadero sobre el clima global tienen una larga historia. Pero recién en los años ’70 del siglo XX, cuando muchos meteorólogos preveían un descenso de las temperaturas que acarrearía otra “Pequeña Edad de Hielo”, Bert Bolin, que había sido meteorólogo y que asesoró en su momento al primer ministro Olaf Palme, rescató una conjetura hecha a fines del siglo XIX por su connacional, el reconocido químico y físico Svante Arrhenius. En ella ya se hablaba sobre el efecto que el CO2 adicional producido por las actividades humanas y volcado a la atmósfera tendría sobre el calentamiento del planeta.

Un artículo de James E. Hansen publicado en la revista Science de agosto de 1981 marcó la pauta modélica para evaluar el impacto del aumento del CO2 en el clima global. Allí establece, con modelos matemáticos, la ciencia del calentamiento global por el efecto del CO2. Hay que destacar que lo de Hansen fue nada más que la presentación de una conjetura y de un modelo matemático. Pero en 1988 se presentó delante del Congreso Norteamericano para dar una charla donde exponía las consecuencias catastróficas que acarrearía la contínua emisión de CO2. Esto desató una corriente de interés por el tema, y todo fue tomando un giro hacia el alarmismo y el activismo político. En los años ochenta, además, las temperaturas comenzaron a subir nuevamente, luego de la declinación entre los años ’40 y fines de los setenta, y la moda apocalíptica se fue adueñando de los medios de comunicación. La creación del IPCC en 1988, en el ámbito de las Naciones Unidas coronó toda esta fase del problema.

La comunidad científica y los meteorólogos en general no pensaban que las hipótesis sobre los efectos del CO2 que manejaban estos científicos fuesen demasiado plausibles; en realidad, cuanto más avanzaba el conocimiento del clima real, más los hombres de ciencia se daban cuenta que las complejidades eran muchas, y que no era probable que el CO2 y otras actividades humanas tuviesen una influencia preponderante en lo que sucedía con la dinámica de la atmósfera.

El movimiento verde y muchos políticos tomaron entonces las banderas del calentamiento global, y el escenario se desplazó desde lo puramente científico, hacia lo ideológico y lo económico-social. Con la creación del IPCC los fondos para la investigación empezaron a fluir en forma abundante, y en los noventa se crearon las dos instituciones que motorizarían todo el asunto hasta los niveles en que se encuentra hoy: el Tyndall Centre for Climate Studies, dirigido por Michael Hulme, en la Universidad de East Anglia, Inglaterra, y el Postdam Centre for Climate Impact Research, en Alemania.

Pero desde el principio esta investigación, que se le encargó al grupo creado exclusivamente para investigar el tema en el ámbito de las Naciones Unidas, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático –IPCC– estuvo dirigida casi exclusivamente hacia los efectos de las emisiones humanas de CO2, ignorándose y dejándose de lado las causas naturales que podrían estar afectando los movimientos de la temperatura.


La refutación: argumentos de los científicos escépticos.

¿por qué los científicos escépticos vienen argumentando incansablemente desde hace años que no se trata de una cuestión decidida y establecida? ¿por qué aún no hay una “ evidencia incontrovertible” a favor de la AGW.?

Los científicos escépticos aceptan el hecho de que la temperatura de la tierra ha aumentado en los últimos cien años entre 0,5ºC y 0,8ºC. Nadie puede oponerse a la evidencia de que cientos de glaciares están retrocediendo, y que todos los veranos se producen espectaculares deshielos en el Artico y en la Antártida. Pero esto no es nada anormal. La tierra se encuentra atravesando un período interglacial, donde las temperaturas se elevan desde una posición baja. En todo caso, como ha enfatizado el Dr. Jorgen Steffensen del NGICP, un proyecto dinamarqués de perforación de la capa de hielo en el norte de Groenlandia para el estudio de los paleoclimas, de acuerdo a los registros del pasado climático de Groenlandia, el mínimo de temperaturas de finales de la LIA – la Pequeña Edad de Hielo que llegó hasta los siglos XVII y XVIII - coincidió con la época en que comenzaron los registros termométricos; entonces estamos midiendo las temperaturas terrestres desde un mínimo histórico de los últimos 10.000 años. – y por ello la curva ascendente no es representativa cuando se la extrapola al futuro – de hecho el clima se enfrió entre 1940 –1980, y desde hace diez años ahora, la curva se estabilizó, es decir no ha habido incrementos significativos.



Grafico: once mil años de registro de las temperaturas en Groenlandia. El extremo izquierdo muestra que las temperaturas registradas en la actualidad no son para nada extraordinarias en el contexto de los paleoclimas. Observar que las mediciones termométricas comenzaron en el mínimo de la salidad de la Pequeña Edad de Hielo.

Lo que niegan rotundamente los científicos escépticos, es que las causas del calentamiento se deban exclusivamente al CO2, además de rechazar categóricamente las proyecciones del aumento más altas, de 4ºC - 6ºC en las temperaturas, para finales del siglo. La evidencia del clima real muestra que el ritmo de calentamiento está dentro de los márgenes normales de los eventos naturales; que los modelos computacionales que utiliza el IPCC han errado en las predicciones y proyecciones de las variaciones de la temperatura en los últimos 20 años, y que estos modelos adolecen de fallas insuperables a la hora de poder predecir correctamente el clima futuro.




















Grafico: en verde las proyecciones de los modelos del IPCC. En Rojo, las mediciones de las temperaturas reales. Celeste y líneas negra llena y punteada, proyecciones de acuerdo a modelos más realistas que los del IPCC.

Señalan en forma categórica los científicos escépticos que la evidencia observacional empírica de un calentamiento extraordinario es inexistente, y que toda la alarma está fundada en la repetición por parte de los medios de comunicación de fenómenos que son corrientes pero que se hacen pasar como extraordinarios: grandes tormentas, huracanes, inundaciones y temperaturas extremas de verano e invierno.


Los científicos escépticos están de acuerdo en que una duplicación del CO2 atmosférico llevaría a un incremento de la temperatura de 1ºC hacia finales de siglo.

Pero los científicos del IPCC postulan además mecanismos de retroalimentación o feedbacks positivos que llevarían el incremento de las temperaturas hasta los 4º-6ºC postulados en los modelos computacionales.

La idea de que el clima podría estar gobernado por mecanismos de amplificación, o feedbacks positivos está en el meollo de la posición que sostiene el IPCC. Esta idea surgió a mediados del siglo XX, durante las discusiones sobre las causas y los mecanismos de las glaciaciones, cuando se investigaron los cambios de las condiciones imperantes en las transiciones de los períodos cálidos a los períodos glaciares, y viceversa, que aparecían como muy rápidos. Recientemente, esta idea parece haber resurgido y se convirtió en un pilar de los 18 modelos de simulación climática que utiliza el IPCC. Puede ser que las correlaciones entre CO2 y temperatura, del tipo de las mostradas, por ejemplo, en la película “ Una verdad Incómoda” de Al Gore, también hayan sugerido unos feedbacks positivos. Los datos allí expuestos provienen de las muestras de las perforaciones de la unidad de investigación ruso- francesa de Vostok, en la Antártida, que proporcionaron un registro de temperaturas y concentración del CO2 que abarca 400.000 años. Pero la relación causa –efecto entre el CO2 y la temperatura es contraria a la afirmada por Al Gore y los científicos del IPCC.

Los estudios geológicos del pasado de nuestro planeta muestran que las temperaturas empiezan a variar primero y después empieza a variar la cantidad de CO2; en el registro paleoclimático se observa que las variaciones del CO2 se producen en promedio 800 años después de que se produzcan las variaciones en las temperaturas. Por lo tanto son las temperaturas, en su oscilación natural de ascenso y descenso, las que determinan el nivel de concentración del CO2 atmosférico

Sin embargo, el registro geológico es incapaz de decirnos si tenemos realmente feedbacks positivos; hay que averiguar qué pasa con el sistema climático real y sacar las conclusiones pertinentes, porque en caso de que los feedbacks fuesen negativos, entonces el sistema es insensible al “forzamiento” por CO2 y los grandes aumentos de temperatura previstos por el IPCC no sucederán. Hay que remarcar que no sucedieron en los últimos veinte años.

Un indicio de que el sistema climático es insensible al forzamiento por CO2 lo tenemos en los eventos de El Niño, cuando se calienta la superficie del Océano Pacífico y éste bombea grandes cantidades de CO2 a la atmósfera. El análisis del balance energético terrestre realizado desde satélites a continuación de estos eventos, señalan claramente que los mecanismos de feedback son negativos. El sistema climático tiende a volver al equilibrio y se hace evidente entonces que el CO2 no tiene la potencialidad de explicar el aumento de las temperaturas y habrá que buscar otras causas.

Los principales equipos de investigación que se ocupan de analizar el signo de los feedbacks están liderados por los doctores Roy W. Spencer y John Christy, de la Universidad de Alabama, y por el Dr Richard Lindzen del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Estos estudios se realizan a través de las mediciones satelitales. Se analiza el comportamiento de las nubes y el de la radiación infrarroja que escapa de la tierra, en relación a los cambios de temperatura durante los eventos que provocan un transtorno en el balance energético de la tierra tales como el fenómeno de El Niño y La Niña.

La consecuencia directa de todo esto es que la situación del clima global no presenta las características alarmantes y urgentes que constantemente nos anuncian, basados en una supuesta ciencia consensuada del cambio climático.Tampoco estamos cercanos a ningún “momento crítico” en relación a los cambios que puedan producirse en el sistema climático.


Eventos extremos y comportamiento histórico del clima

Ultimamente los defensores de las hipótesis del IPCC han enfatizado que la tierra sufrirá eventos extremos debido al aumento de gases de efecto invernadero: sequías, inundaciones, grandes tormentas, huracanes, etc; el sustento de todo esto son las proyecciones de los modelos de computación del IPCC, y la divulgación de las catástrofes que todos los años castigan alguna región del planeta.

Pero al cotejar el registro histórico de los pasados siglos se concluye inmediatamente que los eventos extremos siempre estuvieron presentes, sin necesidad de que el CO2 atmósférico influyese para nada. La región del Río de la Plata puede servir de ejemplo. Leyendo “El Diario de Viaje del Beagle” de Charles Darwin, uno se entera que en 1793, la ciudad de Buenos Aires sufrió una terrible tormenta de rayos, donde murieron 19 personas – un gran número teniendo en cuenta la pequeña población de aquellos días – y cayeron rayos en 37 puntos de la ciudad. También este famoso naturalista da cuenta de los efectos catastróficos de una gran sequía que asoló el norte de Buenos Aires y el Sur de Santa Fe entre 1827 y 1832. El ganado moría de a miles y en su desesperación iba enloquecido en busca de agua, cayendo por las barrancas al río Paraná, que se llenó de miles de cadáveres y presentó durante semanas un espectáculo dantesco.

En su interesante libro “Cómo evolucionó la ganadería en la época del virreinato”, Alfredo Montoya dedica varias páginas a describir los graves efectos de las sequías que asolaron la región de Buenos Aires durante los siglos XVII y XVIII.

Pero no eran solamente las sequías las que desquiciaban la economía en aquellos días, también hubo períodos de graves inundaciones, que afectaban mayormente la subregión conocida como Cuenca del Río Salado. Esta problemática la registra el eminente naturalista Florentino Ameghino en su libro del año 1884: “Las sequías e inundaciones en la provincia de Buenos Aires”.
Estos registros de hechos climáticos extremos se pueden encontrar en los archivos históricos de todas las regiones del mundo, un hecho que torna evidente que los fenómenos climáticos extremos poco tienen que ver con la actividad industrial del hombre y que siempre estuvieron presentes por causas puramente naturales.

El escándalo del “Hockey Stick”

Uno de los eventos que ha causado más consternación en todos estos años de debate y polémica, ha sido el incidente del llamado “ Hockey Stick” – Palo de Hockey - que vino a ser una muestra de los métodos poco adecuados a la ética de la ciencia que han caracterizado a los miembros más militantes de la teoría del AGW.

Es el caso del profesor Dr. Michael Mann de la Universidad de Virginia. A principios de los ’90, los informes del IPCC traían el esquema de los climas históricos, donde se observaba claramente el período conocido como MWP – Período Cálido Medieval, cuando las temperatura era similares o incluso mayores que hoy día. Este período cálido medieval abarca desde aproximadamente el año 800 hasta el 1200 de la era cristiana, y coincide con la colonización vikinga de Groenlandia y con otros fenómenos bien conocidos en distintas partes del mundo.

Era prioritario para la posición del establishment del calentamiento resaltar el carácter único del proceso de temperaturas ascendentes del siglo XX. El profesor Mann publicó un trabajo basado en el estudio de los anillos de crecimiento de los árboles, para determinar las temperaturas de los siglos pasados: así surgió el famoso gráfico llamado Hockey Stick (palo de hockey). En éste se mostraba mil años de temperaturas más o menos parejas y un crecimiento empinado y extraordinario en los últimos cien años. Se trataba de cambiar así la visión prevaleciente hasta ese momento de que alrededor de los años 1000-1200 de la era cristiana las temperaturas habían sido tan cálidas como las actuales. (ver el gráfico)

El trabajo del Dr. Michael Mann resultó contener tantos errores de método y de análisis que debió ser retirado de circulación. Quien desentrañó este caso de mala metodología científica fue Stephen McIntyre, un ingeniero y estadístico canadiense, cuyo esfuerzo detectivesco para lograr aclarar el asunto está testimoniado en el libro de Andrew Montford “ The Hockey Styck Illusion”

Se muestran juntos aquí los gráficos del Hockey Stick, provenientes de un estudio desautorizado por la mala metodología, y que sin embargo fue considerado durante años “La Prueba” del Calentamiento Global.

Abajo, un gráfico ilustrativo de la variación de la temperatura en los últimos mil años, de acuerdo a una abrumadora masa de información proveniente de estudios en todo el mundo, donde se observa que hace mil
años la temperaturas eran más altas que las actuales aún con niveles menores de CO2.




Para mayores datos sobre el período calido medieval ver: RECONSTRUCTING CLIMATIC AND ENVIRONMENTAL CHANGES OF THE PAST 1000 YEARS: A REAPPRAISAL

Willie Soon (wsoon@cfa.harvard.edu) and Sallie Baliunas

Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Cambridge, Massachusetts and Mount Wilson

Observatory, Mount Wilson, California

Craig Idso and Sherwood Idso

Center for the Study of Carbon Dioxide and Global Change, Tempe, Arizona

David R. Legates

Center for Climatic Research, University of Delaware, Newark, Delaware

Energy & Environment • Vol. 14, Nos. 2 & 3, 2003.

A continuación la carta del IPCC publicada el 27 de Enero pasado en el Wall Street Journal y firmada por 16 prestigiosos científicos e ingenieros reabrió un debate que ya lleva más de veinte años; la carta decía:

Sin necesidad de alarmarse por el calentamiento global.

No hay ningún argumento científico urgente para una acción drástica tendiente a descarbonizar la economía mundial.

Un candidato que vaya a ocupar una posición pública en cualquier democracia contemporánea podría tener que considerar qué hacer, si fuese necesario hacer algo, respecto del calentamiento global. Los candidatos deberían comprender que la frecuentemente proclamada consigna de que casi todos los científicos piden que se haga algo dramático para frenar el calentamiento global, no es verdadera. De hecho, un número grande y creciente de distinguidos científicos e ingenieros no están de acuerdo en que se necesiten acciones drásticas respecto del calentamiento global.

En septiembre de 2011, el físico ganador del Premio Nobel Iván Giaver, que dio su apoyo al presidente Obama en la última elección, renunció en forma pública a la Sociedad Americana de Física (APS) con una carta que comenzaba: “no renuevo mi membresía ya que no puedo convivir con la política establecida en la Sociedad Americana de Física que enuncia “la evidencia es incontrovertible: el calentamiento global está ocurriendo. Si no se toman acciones de mitigación, una disrupción significativa de los sistemas físicos y ecológicos de la tierra, sistemas sociales, de seguridad y salud humana pueden ocurrir con probabilidad. Debemos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero comenzando ahora”. En la Sociedad Americana de Física está muy bien discutir si la masa del protón cambia en el tiempo y cómo se comporta un multiuniverso, pero ¿la evidencia del calentamiento global es incuestionable?”
A pesar de una campaña internacional de varias décadas para reforzar el mensaje de que cantidades crecientes del “contaminante” dióxido de carbono destruiría la civilización, un gran número de científicos, muchos muy prominentes, comparten la opinión del Dr Giaver. Y el número de científicos heréticos crece con cada año que pasa. La razón es un conjunto de hechos científicos persistentes.
Quizás el hecho más incómodo sea la ausencia del calentamiento global en los últimos diez años. Este hecho es conocido para el establishment del “calentamiento”, como puede apreciarse en el email extraído del Climategate del 2009, del climatólogo Kevin Trenberth. “El hecho es que no podemos justificar la falta de calentamiento en este momento, y es una parodia que no podamos hacerlo”. Pero el calentamiento está ausente sólo si uno cree en los modelos de computadoras, donde los así llamados “feedbacks” que incluyen al vapor de agua y a las nubes amplifican en grande el pequeño efecto del C02.

La falta de calentamiento por más de una década, en realidad, un calentamiento menor que el proyectado durante todo el período de 22 años desde que el IPCC de la ONU comenzó a publicar las proyecciones, sugieren que los modelos de computadora han exagerado en grande la magnitud del calentamiento que el CO2 adicional puede causar. Frente a estos hechos comprometedores, quienes promueven la alarma han girado el foco de atención hacia los fenómenos climáticos extremos, permitiendo que cualquier cosa fuera de lo común que sucede en nuestro clima caótico sea adscripto al CO2.

El hecho es que el CO2 no es un contaminante. El CO2 es un gas inodoro e incoloro, que cada uno de nosotros exhala a altas concentraciones y un componente clave del ciclo de vida de la biósfera. A las plantas les va muchos mejor con más CO2, y los horticultores a veces incrementan su concentración en los invernáculos por un factor de tres o cuatro para promover el crecimiento. Y esto no es ninguna sorpresa puesto que las plantas y los animales evolucionaron cuando las concentraciones de CO2 en la atmósfera eran aproximadamente diez veces mayores a las actuales. Variedades de plantas mejoradas, fertilizantes químicos y el manejo agronómico contribuyeron a los grandes incrementos en los rindes de la agricultura durante el siglo pasado, pero de seguro una parte de estos mayores rindes se originó en el mayor CO2 adicional de la atmósfera.

Aunque el número de científicos que disienten en forma pública está creciendo, muchos científicos jóvenes comentan por lo bajo que, en tanto ellos tienen serias dudas sobre el mensaje del calentamiento global, tiene temor de expresarlo por miedo a no ser promovidos –o peor. Y tienen buenas razones para temer. En el año 2003 el Dr. Chris de Freitas, el editor de la publicación Climate Research, se atrevió a publicar un artículo evaluado por sus pares, con la conclusión políticamente incorrecta (aunque correcta basada en los hechos) de que el calentamiento reciente no es inusual en el contexto de los cambios climáticos de los últimos mil años. El establishment internacional del calentamiento rápidamente montó una campaña destinada a la destitución del Dr. de Freitas de su puesto editorial y de su posición universitaria. Afortunadamente, el Dr. de Freitas pudo conservar su puesto en la universidad. Esta no es la manera en que la ciencia se supone que funcione, pero lo hemos visto antes, por ejemplo en el tenebroso período cuando Trofim Lysenko secuestró la biología de la Unión Soviética. Los biólogos soviéticos que expresaban su creencia en los genes, los cuales Lysenko consideraba una “ficción burguesa”, eran expulsados de su trabajo. Muchos fueron enviados al Gulag y algunos condenados a muerte.

¿Por qué existe tanta pasión en torno al calentamiento global, y por qué el tema se ha convertido en algo tan fastidioso que la APS, a la que el Dr Giaver ha renunciado unos meses atrás, se resiste al aparentemente razonable pedido de muchos de sus miembros de retirar la palabra “incontrovertible” de su descripción de una cuestión científica?

Hay muchas razones pero un buen lugar para comenzar sería la vieja pregunta “cui bono?” o su versión moderna “sigan el dinero”.

El alarmismo sobre el clima es un gran beneficio para muchos: provee financiamiento gubernamental para la investigación académica y una razón para el crecimiento de la burocracia. El alarmismo también ofrece una excusa para que los gobiernos aumenten los impuestos, para los subsidios con plata de los contribuyentes dirigidos a los negocios que saben cómo funciona el sistema político, y un aliciente para grandes donaciones a fundaciones de caridad que prometen salvar el planeta.

Lysenko y su grupo vivían muy bien, y defendían su dogma con violencia, así como los beneficios que les había acarreado.

Hablando en nombre de muchos científicos e ingenieros que han estudiado independiente y minuciosamente la ciencia del clima, tenemos un mensaje para cualquier candidato a ocupar un cargo: no hay argumentos científicos convincentes para una acción drástica para “descarbonizar” la economía del mundo. Aún si uno aceptase las proyecciones infladas del IPCC, las políticas agresivas de control de los gases de efecto invernadero no se justifican desde el punto de vista económico.

Un estudio reciente sobre una amplia gama de opciones de política hecha por el economista William Nordhaus de Yale mostró que el mayor ratio beneficio/costo se alcanza con una política que permite 50 años más de crecimiento económico sin trabas por controles sobre los gases de efecto invernadero. Esto sería especialmente beneficioso para las partes del mundo de menor desarrollo que quisieran compartir algunos de los beneficios del bienestar material, salud y expectativa de vida que hoy disfrutan las partes desarrolladas del mundo. Muchas otras respuestas políticas tendrían un retorno negativo sobre la inversión. Y es probable que más CO2 y el modesto calentamiento que pueda ocurrir sería en general beneficiosos para el planeta.

Si los candidatos elegidos se sintiesen compelidos para “hacer algo” sobre el clima, recomendamos apoyar a los excelentes científicos que están aumentando nuestra comprensión del clima con instrumental adecuado ubicado en satélites, en los océanos y en la superficie de la tierra, y analizando los datos observados. Cuanto mejor comprendamos el clima, mejor podremos lidiar con su naturaleza siempre cambiante, que ha complicado la vida de los hombres a través de toda la historia. Sin embargo, mucho de la gran inversión tanto privado como gubernamental hecha en el estudio del clima tiene mucha necesidad de una revisión crítica.

Todo candidato debe apoyar medidas racionales para proteger y mejorar nuestro ambiente, pero no tiene ningún sentido apoyar programas costosos que desvían recursos necesarios y que están sustentados en alarmantes pero insostenibles demandas de evidencias “incontrovertibles”.

Claude Allegre, former director of the Institute for the Study of the Earth, University of Paris;

J. Scott Armstrong,cofounder of the Journal of Forecasting and the International Journal of Forecasting;

Jan Breslow, head of the Laboratory of Biochemical Genetics and Metabolism, Rockefeller University; 

Roger Cohen, fellow, American Physical Society; 

Edward David, member, National Academy of Engineering and National Academy of Sciences;

William Happer, professor of physics, Princeton; 

Michael Kelly, professor of technology, University of Cambridge, U.K.;

William Kininmonth, former head of climate research at the Australian Bureau of Meteorology;

Richard Lindzen, professor of atmospheric sciences, MIT; 

James McGrath, professor of chemistry, Virginia Technical University; 


Rodney Nichols, former president and CEO of the New York Academy of Sciences; 

Burt Rutan, aerospace engineer, designer of Voyager and SpaceShipOne; 

Harrison H. Schmitt, Apollo 17 astronaut and former U.S. senator;

Nir Shaviv, professor of astrophysics, Hebrew University, Jerusalem;

  Henk Tennekes, former director, Royal Dutch Meteorological Service;

Antonio Zichichi, president of the World Federation of Scientists, Geneva.